Hay que quitarle el susto a la gente y activarse para generar nuevos emprendimientos

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Daniel Mintzer, socio de G&D Developers, plantea la coyuntura actual y propone de acuerdo con su posición que el único camino es emplear el ingenio y aplicar fórmulas propias para seguir con emprendimientos, pese a las complicaciones que atraviesa el sector. Está convencido de que es necesario hacer para que las cosas sucedan porque el mercado no puede detenerse y buscar acciones que permitan concretar los proyectos a favor de la gente y desde luego de la actividad.

¿Cuál es tu reacción ante esta situación en la que está el país?

Dos cosas. Venimos de un país en el que hubo por lo menos uno o varias veces inflación, reestructuración de la deuda, default, confiscación de los depósitos bancarios, cuasi monedas, cambio de monedas, dolarización o convertibilidad. Todos pensamos que algo de eso sucederá pronto, aunque no sabemos exactamente de qué se trata. Hay que bancar esa situación, la gente parece que no sabe que es lo que tiene. Existen dos opciones: están los que dicen que todo lo que tengo en dólares lo guardo y mejor me llaman dentro de un año. Pero están los otros que eligen hacer cosas y nosotros creemos que es mejor hacer y no quedarse. En la Expo Real Estate la gente no se quedó en su casa, sino que fue al encuentro, salió a ver qué sucede, a preguntar, a informarse y comunicarse con los otros. Somos del grupo que sienten que hay que hacer para que las cosas sucedan.

¿En qué están trabajando?

Estamos divididos en proyectos diferentes: unos más Premium y otros más accesibles. Los Premium son emprendimientos de 3.000 dólares el m2, de 1, 2 y 3 ambientes. Uno está en la calle Arévalo. Proponemos en ese caso una operatoria de alquiler en el pozo. El que compra el departamento en lugar de pagarlo espaciadamente me lo paga todo junto. Y mientras la obra avanza, le abonamos el valor de alquiler hasta que lo entrego. Si se demora la obra, sigo pagando; en cuanto lo entrego lo dejo de pagar. Esa operatoria funciona muy bien, pero lo importante es que quien hace la propuesta tiene que ser creíble. El que tiene un instrumento de renta tiene que ser confiable con una tasa de interés relativamente barata con relación a otros. Los proyectos se van haciendo. Tenemos esa operatoria en dos proyectos; también 9 de julio, pero allí son monoambientes de entre 60.000/80.000m2, donde faltan 8 meses para finalizar la obra.

¿Qué sucede si en el medio de la obra se termina el dinero?

Cada proyecto tiene un grupo inversor, responsable cada una de las obras y en cada una tenemos una política distinta. En el emprendimiento 9 de Julio Studios, por ejemplo, no juntamos toda la plata para construir. Entonces solicitamos un crédito en UVA’s al Banco Ciudad con una tasa fija y con eso tenemos el dinero garantizado para terminar la obra. En los proyectos de Thames, Charcas y Arévalo tenemos un grupo de socios que están comprometidos a terminar la plata de la obra. Si resulta bien en la venta, habrán puesto menos plata y tendrán mejor TIR; si va mal, habrán sacado menos TIR y menos plata. En ambos casos los inversores que tienen la plata empiezan y terminan la obra. Si no, no se puede construir.

¿Están pensando en comenzar con los edificios al costo?

Sí, lo importante es hacer. No detenerse. Pasará según lo que hagamos. Existe un mercado que espera. ¿Qué hay qué hacer? Proponer opciones y actuar. Por ejemplo, comprar un terreno, aplicar el canje de metros cuadrados, hablar con el proveedor, buscar un lugar accesible… Proponer canje de locales, asociarse con el inversor, salir a vender en cuotas, ajustar en pesos, comprar con canje de metros… Existe una ley ahora que si se vende un departamento en menos de 140.000 UVA’s, se adquiere un descuento importante y bonifican el IVA que implica mucho dinero. Se parece a una ley uruguaya, pero todavía no está bien implementada. El gobierno porteño con el Código Nuevo está más flexible y se pueden sumar más opciones. La gente hoy tiene el mismo dinero que la semana pasada. Hay que seguir y lo importante es sacarle el susto a la gente.

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