El secreto del éxito: crecer y diversificarse junto a un equipo sólido

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De la inspiración a la acción, Gustavo Menayed es el CEO del Grupo Portland, un empresario soñador y a la vez decidido a crear proyectos donde la diversidad es parte de su objetivo. Desde lo sofisticado a lo más sencillo, la posibilidad de generar obras junto a su equipo de profesionales le permitió crecer de forma tal que hoy cuenta con 600.000 metros cuadrados de obras en marcha. Entre sus objetivos y más allá de lo que está realizando en estos días, admite que le encantaría algún día construir viviendas sociales para gente de menor capacidad adquisitiva.

¿Cómo es pensar proyectos en una circunstancia complicada y planificar lo que viene?

Lo primero que puedo decir es que somos desarrolladores inmobiliarios en escalas grandes y de largo plazo. Somos soñadores porque no hay desarrollador que no tenga un sueño y los míos se agrandaron con el tiempo conformando algo atípico en la Argentina. Somos una compañía de servicios, una empresa constructora que hacemos todo: la trazabilidad del negocio de la construcción, fabricamos las ventanas, los muebles de cocina, aportamos la mano de obra… Luego armamos fideicomisos y convocamos incluso a los mismos desarrolladores amigos a que hagamos un proyecto de mayor magnitud. Nosotros damos el servicio de la gestión, el desarrollo, la construcción y la administración general de los proyectos.

Tenés que tener una buena espalda para encarar todos los proyectos y tan diversos…

Nosotros tenemos un porcentaje dentro de la estructura del negocio que es minoritario que no llega ni al 20% y es como protocolar. No podemos ser dueños de más del 20% porque además conocemos a nuestro país y conocemos los avatares. Y cuando tenemos más espalda es más fácil aguantar entre muchos que uno solo. Eso es lo que nos preservó siendo generosos, compartiendo el negocio con mucha gente y orientados de la más baja a las más alta gama de la Argentina, que son los mismos sueños de las diferentes clases. Esa forma de generar y apostar a la diversificación de los proyectos en parte es mi característica personal.

Estás trabajando en Vaca Muerta, un lugar soñado para muchos…

Yo me enamoré de este pueblito que es un campamento. Es hermoso y allí podemos proyectar a largo plazo. Se puede concretar ese sueño armando una estructura. Convoco a los colegas a juntarnos. Lo que hicimos nosotros fue conseguir una tierra muy importante que mide más que el pueblo actual de Añelo. Podemos hacer un Añelo nuevo ofreciendo a la gente que vive allí una calidad de vida que hoy no tiene.

¿Cómo elegís los proyectos tan diversificados?

Esa cuestión ecléctica es en parte de mi característica personal. Yo juego en el mundo de los ricos con cabeza de pobre y soy pobre orgulloso y rico dadivoso. Es cuestión de vida de los orígenes y espero no perder ese pulso. El día que lo pierda se va la magia del enorme esfuerzo que tiene el equipo de este Grupo Portland, que es mi orgullo personal, que yo represento pero detrás hay muchos profesionales trabajando.

¿Qué caracteriza a Portland?

La trazabilidad. Nosotros hacemos los movimientos de suelo, tenemos los camiones de arena, los mejores precios del mercado pero depende del segmento que encaramos. Estamos desarrollando más de 600.000 m2; estamos, por ejemplo, trabajando en el proyecto de Zaha Hadid, que trajimos al país con enormes problemas de construcción y con un desafío enorme y más de 100 millones de dólares de inversión. En la Argentina no es fácil hacer las cosas bien, somos muy complicados.

Cuando creas un proyecto, ¿pensás mucho antes de ponerlo en marcha?

Sí, se piensa mucho. Siempre hay una cuota de inspiración, pero después hay trabajo; de inspiración es sólo un 2 o 3%. Estamos encarando un proyecto de viviendas que era originalmente de IRSA, de 800.000 m2, en Caballito. Es muy ambicioso, en un lugar hermoso, pero si no tememos la adhesión que necesitamos del fondeo no lo desarrollamos. En ese caso lo lamentaremos mucho pero le devolvemos el dinero a la gente. Nosotros operamos como un fondo.

¿Cómo afecta al sector este momento?

Estas cuestiones de cambio en el país y particularmente en nuestro sector inmobiliario con inversión poderosa y tan sensible, lo frena. Pero invito a todos a que pensemos que el único lugar que nos ha preservado nuestros bienes económicos con nuestro gran esfuerzo sea un monoambiente en el lugar más pobre de Argentina o la propiedad más chica o la de más alta gama, siempre nos preservó nuestro valor y el poder de compra. Entré a este mundo como inversor y terminé enamorado de un desarrollo de industria y es una maravilla. Se le cambia la vida a la gente. Empecé comprando un monoambiente. Después en el 98, por cuestiones de la vida me invitaron a participar de un emprendimiento inmobiliario pequeño. Me encantó. Me parece maravilloso. Mi gran sueño, como objetivo personal, sería construir viviendas para gente de menores recursos económicos. Que ese sueño se vuelva realidad, me encantaría concretarlo.

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