Los espejos y el Feng Shui: usalos y atrae la mejor energía

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El espejo es un objeto que encierra miles de secretos y misterios que la historia humana guardó en él. Convertido en mágico, ganó protagonismo en leyendas y cuentos infantiles al proyectar imágenes del pasado o del futuro. Por su poder de reflejar la realidad, desde la Antigüedad fue considerado como símbolo del conocimiento, de la verdad y de la “claridad”. ¿Qué dice el Feng Shui sobre él?

Originalmente, los espejos eran considerados por el Feng Shui como elemento metal, porque se pulían sobre este material pero, actualmente, al fabricarse con vidrio activan la energía del agua. Además de este aporte energético al ciclo de los cinco elementos, el espejo es usado como una cura Feng Shui.

Estratégicamente bien ubicado, el espejo sirve para recuperar zonas ausentes, activar sectores débiles, disimular formas agresivas, ampliar espacios reducidos, multiplicar simbología propicia y desviar energía. Sin embargo, la energía de un espejo mal colocado puede desequilibrar el Qi ambiental. Por ejemplo, los espejos rotos, desgastados u opacos se convierten en emisores de Sha Qi o energía dañina, de la misma manera en que aquellos que, aún estando en perfectas condiciones, reflejan imágenes desfavorables.

Para llevar a cabo esto, es clave la ubicación que va a tener el espejo. Las recomendaciones generales son las siguientes:

– En la orientación Noreste (finanzas) del living, en la Sur (trabajo) y Este (familia), siempre que refleje imágenes agradables.

– En el comedor para reflejar la mesa puesta y a todos sus comensales.

– Reflejando símbolos valiosos: el jarrón del dinero, una obra de arte, una fuente de agua.

– En los espacios pequeños o con escasa iluminación funciona como amplificador de la luz disponible.

– En los pasillos largos para que la energía no se acelere. Colocando espejos en forma alternada en cada pared lateral, sin que se enfrenten.

– En las paredes de escaleras, los espejos son conductores del Qi y modulan suavemente su paso por la casa.

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