De a poco se acerca la Expo Real Estate como sucede todos los años y todo indica que las novedades no resultan muy fáciles en estos días. El interés marcha, pero es necesario aumentar la productividad, reducir costos y agilizar los procesos. Es cierto que uno de los temas se refiere a la industrialización que puede ser la clave para generar la actividad. Pero no es solo una cuestión de importar barato. Es pensar en un sistema integrado, donde la obra se convierta en montaje, donde la producción masiva permita estandarizar procesos, mejorar la calidad, reducir el desperdicio y acortar los plazos. Esto no solo abarata costos, sino que responde a las demandas actuales de sostenibilidad y eficiencia energética que el mercado y la sociedad están reclamando. Es importante crear propuestas que ayuden a generar opciones atractivas cada vez más. Y como comenta, Damián Tabakman, presidente de la CEDU, quién será parte como siempre de la Expo, este año, no esperamos ningún cambio puntual o contundente que impacte directamente en el sector, ni en un sentido positivo ni negativo. Lo que sigue de cerca es el panorama, es decir lo macroeconómico: la evolución del dólar, la estabilidad general y en particular el resultado electoral. En cuanto al crédito hipotecario, somos optimistas, pero no en el corto plazo. Creemos que irá reapareciendo gradualmente, en la medida en que la economía del país se estabilice y se consolide un rumbo claro. El despegue no será inmediato ni vertiginoso, pero sí será un proceso en marcha’’
¿Qué está sucediendo en el sector inmobiliario en estos días?
En Argentina, los costos de construcción crecieron fuertemente en dólares y trasladar esos aumentos al precio final es casi imposible, porque el mercado no lo convalida. Esto complica la rentabilidad del negocio y ralentiza el ritmo de los proyectos.
¿Cuál es tu mirada y que se espera en medio de situaciones complicadas en este 2025?
En este escenario, esperar una mejora macroeconómica para resolver los problemas no es realista. Hay que actuar desde adentro, buscando aumentar la productividad, reducir costos y agilizar los procesos. Es necesario pensar en esquemas más ágiles, en alianzas estratégicas con proveedores internacionales, en estructuras de costos flexibles y en modelos de negocio que contemplen la nueva realidad. La industrialización constructiva puede ser la clave para ayudar la actividad. Pero no es solo una cuestión de importar barato. Es pensar en un sistema integrado, donde la obra se convierta en montaje, donde la producción masiva permita estandarizar procesos, mejorar la calidad, reducir el desperdicio y acortar los plazos. Esto no solo abarata costos, sino que responde a las demandas actuales de sostenibilidad y eficiencia energética que el mercado y la sociedad están reclamando.
Después del viaje a China, ¿Cuáles son tus ideas para generar en estos días?
El viaje a China fue muy útil para entender de primera mano cómo está funcionando el mercado allá. Por un lado, los costos son significativamente más bajos y por el otro, es complejo el proceso de importación para nosotros. Sin embargo, la posibilidad de importar empezó a tener un impacto concreto en nuestro mercado. Se está generando una mayor competencia ya que, o mejora la calidad y el precio de los productos locales, o directamente se comienza a importar. En definitiva, el viaje aceleró el proceso de reducción de costos en los insumos de la construcción y abrió nuevas posibilidades de abastecimiento.

¿Qué podrá atraer este año para favorecer el crecimiento del crédito hipotecario y a la vez que cambios llegarán en estos días? ¿Será al final de la reunión un resultado positivo o complicado?
Para este año, no esperamos ningún cambio puntual o contundente que impacte directamente en el sector, ni en un sentido claramente positivo ni negativo. Lo que se sigue de cerca es el panorama macroeconómico: la evolución del dólar, la estabilidad general y, especialmente, el resultado electoral. En cuanto al crédito hipotecario, somos muy optimistas, pero no en el corto plazo. Creemos que irá apareciendo gradualmente, en la medida en que la economía argentina se estabilice y se consolide un rumbo claro. No se trata de un salto inmediato, sino de un proceso que acompaña la normalización macroeconómica. En términos generales, somos muy optimistas con el rumbo que está tomando la economía y con las perspectivas de crecimiento del sector. No creemos que el despegue sea inmediato ni vertiginoso, pero sí lo vemos como un proceso en marcha. La mejor prueba de esto es que muchos desarrolladores ya están adquiriendo terrenos y posicionándose estratégicamente para cuando empiecen a sentirse los frutos de esta estabilización económica. Somos optimistas respecto del camino que se está trazando.
Respecto de la Expo, ¿Cómo te imaginas en las reuniones esta vez y si el cambio se muestra diferente?
Respecto a la Expo, vamos a analizar con profundidad cómo está el mercado y también revisaremos con atención las novedades que están surgiendo, como la hipoteca divisible, por ejemplo. Es clave evaluar cada tema con seriedad y entender su verdadera potencialidad, sin dejarnos llevar por el optimismo ni por visiones negativas que no se sostienen en los hechos.
