Cuantas veces se ha conversado acerca de la importancia que implica uno de los rubros más importantes con los que cuenta el país: el campo. Su enorme capacidad para generar toda la riqueza posible y una fuerte producción con variedad de opciones, adquiere cada día ese espacio de privilegio ayudando a alcanzar su lugar. Sumado al conocimiento y la tecnología, en medio de esa inmensidad propia de la naturaleza, se suman las mejores creaciones con la permanente esperanza de esos cambios positivos. Y como explica Mariano Maurette, responsable de la Sección Campos, de Alzaga Unzue, “El mercado suele activarse desde la Pampa Húmeda y va irradiando al resto del país su dinamismo. Existen muchas actividades que esperan su oportunidad, como por ejemplo, la forestal, que en el Norte argentino tiene inmejorables condiciones agrológicas para producir madera de alta calidad en tiempos superiores al resto de la región. Desde luego existen muchas más opciones que están en camino para generar posibilidades de crecimiento. De hecho, entre otros temas, se asoman los inversores que volvieron a pensar en término de diversificación de portfolio, aspirando a una discreta renta como es la agropecuaria.”
Es tiempo de cambios en el campo ¿Es así?
Absolutamente la Era Milei, es un hito que marca un antes y un después para la realidad política y económica argentina. El hecho de que la amplia mayoría de los argentinos se haya inclinado por apoyar a un libertario, a partidario, ajeno a la casta política, habla a las claras de un ruego popular en el cambio de rumbo. Y en este aspecto, el agro no es la excepción. La llegada de un gobierno que promete ir liberando las retenciones, dando por finalizado el cepo cambiario, ni bien estén dadas las condiciones y sobre todo, que no sea hostil para con la actividad, es una bocanada de aire puro que permite proyectar y soñar con un país mucho mejor.
¿Cuáles son las novedades que ayudan al campo a mostrar su fortaleza con capacidad de crear en diferentes ámbitos?
Es sabido que el sector agropecuario es un generador de riqueza por excelencia. Está en su esencia su vocación por invertir, aún arriesgando cuando el panorama no muestra su cara más favorable. Por eso, el reclamo siempre fue el mismo: “No necesitamos ayuda, solo pedimos que nos saquen el borceguí del cuello. Simplemente, déjenme producir”. Que dejen de asfixiarlo con impuestos, retenciones, políticas de exportación y la máquina de impedir.
¿Cuáles son las novedades?
Limitándose a mi especialidad (el mercado inmobiliario rural), sin lugar a dudas, que el DNU incluyera la derogación de la Ley de Tierras. Una ley claramente, cargada de ideología y que encierra un nacionalismo mal entendido. Es un absurdo limitar o impedir a los grandes fondos de inversión a que vengan a nuestro país a traer sus dólares, generar riquezas, tomar mano de obra nacional, aplicar tecnología de punta, pagar sus impuestos, acogerse a nuestras leyes, en un momento en el que, como dice nuestro presidente, No Hay Plata. Está claro, que, con la sola derogación de la ley, no será suficiente para lograr seducir a los capitales, pero al menos, empezar por sacarles el palo en la rueda, para que puedan incluirlo en su menú de opciones.
La amplitud a lo largo del país ofrece diversidad de alternativas. ¿Qué se espera este año como diferente?
Entre otras cosas, el gobierno puso foco en las economías regionales. Las que muchas veces pasan desapercibidas, pero son de vital importancia para el interior del país.
El campo por encima de todo, los cultivos, el ganado, lo agrícola ¿Qué está sucediendo en cada rubro?
No creo ser la persona indicada para profundizar en los aspectos específicos, ya que no es mi especialidad. Pero nadie duda del enorme potencial productivo que tiene nuestro país a lo largo de todo su territorio. La agricultura suele ser el motor que moviliza el sector y quedó demostrado con creces durante la década del 2000, cuando mostró una explosión productiva aplicando alta tecnología ya sea en maquinaria, como en genética y laboreos. La ganadería, siempre está a la espera de que el gobierno le permita salir a conquistar mercados internacionales. Sabemos que el techo puede ser muy alto, si se le otorgan las condiciones para actuar.

¿Cuáles son las zonas que mejor se muestran y ofrecen en estos días buenos resultados?
El mercado suele activarse desde la Pampa Húmeda y va irradiando al resto del país su dinamismo. Hay actividades que esperan su oportunidad, como por ejemplo la forestal. El Norte argentino tiene inmejorables condiciones agrológicas para producir madera de alta calidad en tiempos superiores al resto de la región. Solo falta que los gobernantes de turno los liberen de trabas para poder proyectar a largo plazo. Así como también el sector lechero y tantos otros…
¿Qué sucede con el resto y a quienes le cuesta poner en marcha otros rubros?
Hay zonas más sufridas y complicadas, donde no vendría mal algún tipo de ayuda. Uno de ellos, podría ser el sector lanero de la Patagonia. Seguramente algún productor, zonal, esté en mucho mejor condición que yo para poder detallar los múltiples problemas con los que tiene que lidiar todos los días. Y muchos de ellos, son fácilmente subsanables con una mirada más contemplativa y productivista por parte del Estado.
¿Qué sucede con los negocios? ¿Dónde instalarse? ¿Quiénes compran?
El mercado, curiosamente, estuvo activo durante el 2023, a pesar de haber sido un año electoral presidencial. El movimiento había empezado durante el 2022 y se mantuvo hasta la llegada de las PASO, aunque nunca se detuvo por completo. A lo largo de las tres elecciones se podría decir que se operó con bastante normalidad y se concretaron negocios. Como suele pasar, la zona donde se concentra la mayor parte de las ventas, es la Pampa Húmeda, aunque estuvo bastante generalizado. Al analizar el perfil de los compradores, se observó gratamente, que no son pocos los inversores que ya son productores agropecuarios.
¿Los que buscan un espacio para crecer y generar buenos resultados?
La inversión de tierras suele tener perspectivas de mediano y largo plazo. En tal sentido, existen aquellos inversores que apuntan a lo seguro y colocan su dinero como refugio de capital. Pero también están aquellos que optan por descubrir zonas nuevas en explotaciones vírgenes.
¿Qué opinan y buscan los inversores?
Durante los últimos años, el inversor, se limitaba a conformarse en usar su compra de tierra, como un mero refugio de capital. Pero la baja de valores que se viene produciendo desde aproximadamente el 2018 hasta mediados del 2022, volvió a recuperar el factor rentabilidad, que había quedado bastante olvidado. De esta manera, los inversores volvieron a pensar en término de diversificación de portfolio, aspirando a una discreta renta como es la agropecuaria.
¿Cuáles son las zonas más atractivas y fuertes en estos días?
Es difícil saberlo con precisión ya que no existen registros oficiales que permitan darnos esa certeza. Por tal motivo, no creo que me equivoque si insisto con que la zona preponderante para los inversores es la Pampa Húmeda.
¿Qué se espera para una nueva etapa del país en general?
A esta altura de los acontecimientos, elijo creer en que la Argentina está dando los primeros pasos en la dirección correcta. El camino decididamente no será nada fácil, pero seguramente poder ir viendo como los índices se empiezan a acomodar y lentamente, las cosas se van ordenando y habrá un efecto catarata que aceleraría la tan esperada y ansiada recuperación de la Argentina.
