Su experiencia le permite comprender la necesidad de mantener la prudencia a la hora de poner en marcha proyectos, considerando el largo plazo y las dificultades que suelen ser recurrentes en el país. Hace seis años está abocado al desarrollo de Estación Rumencó, una urbanización instalada a minutos del centro de la ciudad, que cuenta ya con 600 familias instaladas y a los que se suman colegios, centros, comerciales y próximamente también hotelería. Y que está ingresando en la segunda etapa con otras propuestas.
¿Cuál es tu mirada del mercado?
Lo defino como nuestro mercado real. Es así siempre. Con altibajos, tal como sucedió durante los últimos 20 años. Sólo unos pocos años tranquilos, el resto oscilantes. Encarar proyectos exige mucho trabajo. Hay que entender que cada emprendimiento necesita un tiempo extra, porque suceden acontecimientos que nos sacan de la agenda. Como puede ser este semestre que pasó, en el que teníamos una fuerte expectativa y otra vez nos vuelve atrasar. Tenemos que trabajar fuerte para que los proyectos puedan soportar estos momentos, tener flexibilidad para hacer los cambios necesarios y acostumbrarse a convivir y atravesar mercados difíciles.
El desarrollador tiene que animarse a tomar decisiones…
Parte del mercado real exige acostumbrarse a la prudencia. Si se plantea una preventa del 30/40% es imprudente. Es necesario capitalizar el proyecto por otros medios esperando menos de la preventa, que como desarrollador es lo que más nos gusta. También hay que considerar otro aspecto: una vez que se lanzó el proyecto y se está a mitad del camino, y esa preventa fue muy agresiva, lo que se consigue son inversores especulativos que se vuelven competencia y golpean la imagen, el precio. A veces la preventa exitosa en una primera etapa, resulta un fracaso en la segunda. Esto es parte del oficio de trabajar en estos mercados. Saber que quizás en el proceso de desarrollo del proyecto, si existe un bache, todo lo que se improvisó o lo que no se cuidó, puede convertirse en boomerang y puede destruir el proyecto.
Es interesante el desafío de crear…
Si vemos el momento actual, en los últimos 12 meses fueron muy difíciles las negociaciones para la compra de la tierra. El dueño de esa tierra sentía que el mercado explotaba, con los créditos y su m2 cada vez tenía mayor valor, con lo cual era muy difícil comprar. La constructora que estaba con mucho trabajo pensaba que todo iba a continuar de la misma manera, por lo tanto era muy difícil acordar honorarios. Hoy, el mercado presenta otra vez una situación de incertidumbre o dificultad, entonces la oportunidad consiste en visitar de nuevo al dueño de la tierra o a la constructora y tal vez el proyecto que estaba parado puede encaminarse. Cada momento tiene su oportunidad.
Hablemos del proyecto en Mar del Plata…
Hace seis años que estamos en esa ciudad con un proyecto muy exitoso que está ubicado hacia el sur, que para comparar con Buenos Aires podríamos decir que es como Tigre en el año 2000. Y que comenzó a desarrollarse de a poco. Y en los últimos 10/15 años explotó. Donde está Rumencó no sólo se instalaron familias, sino que se están sumando colegios, centros comerciales e interesados en hotelería. Es un lugar que puede crecer mucho. Está a 15 minutos del centro de la ciudad y el proyecto se llama Estación Rumencó, cuyo nombre tiene una analogía con el tren, con la historia. Estas ciudades crecieron a partir de que el tren armaba sus estaciones. En base a eso le pusimos ese nombre. A partir de un barrio cerrado, que existe con más de 600 familias viviendo, más otros barrios que se instalaron, estamos en la segunda etapa, que es el desarrollo de ciudad acompañados y trabajando con la Municipalidad en otros proyectos de media densidad, de hotelería y comerciales.
¿Se trata del crecimiento propio de la ciudad?
Es lo que sucede con los cambios, que crecen en gran medida con el interés de la gente joven que busca mayores espacios, con verde, deportes y cerca de la playa. Hoy esa zona, más allá de nuestro proyecto que es importante, está creciendo. Pero hay que comprender que lleva su tiempo. Exige estar atento para sumarle infraestructura y todo lo relacionado con la salud, los servicios y las comodidades para vivir. Todo este desarrollo también despertó el interés de una cadena hotelera que considera construir un hotel, pero fuera de Mar del Plata.
Se trata de animarse a los cambios…
Cuando comenzó el proyecto en 2006, el marplatense no creía en esa zona ni en las urbanizaciones cerradas. Hoy sucede todo lo contrario. Es el desarrollo clásico de las ciudades, que ocurre también en el interior. En Mar del Plata se dio y con mucho éxito. Hoy por día ingresan a trabajar allí casi 1.000 personas. Estamos orgullosos de estos resultados. Así es el mercado real. Estos proyectos llevan ciclos de 10, 12, 15 años y no se puede pensar sólo en la coyuntura. Es importante observar que quiere el cliente, qué necesita y a partir de eso, crear nuevas opciones.