Los meses transcurren aceleradamente hacia una definición en medio de las elecciones. Mientras tanto la búsqueda por encontrar el camino deseado se vuelve complejo y es indispensable mantener la calma y tal vez encontrar decisiones hasta el resultado final. Por otra parte, no es posible comparar un mundo desarrollado como Estados Unidos que avanza pese a que también ocurren situaciones incómodas en materia de inversiones, que resolver en la Argentina una problemática profunda y constante a la espera de un cambio de vida. Y como lo explica, Javier Dborkin, director de Boston Andes Capital, es importante observar la evolución, confiando en un tiempo mejor y diferente.
¿Cómo se revierte esta situación?
Las expectativas puestas en lo que está sucediendo en el mercado no es fácil de comprender. Y mucho menos dar respuestas. Porque no sólo es la mejor manera de mirar el mercado, sino que no es bueno enfocarse en el corto plazo. Justamente porque estamos en medio de una situación de elecciones, donde surge la incertidumbre con los temas, entre otros, de la economía que se viene destruyendo con incertidumbre y volatilidad en los últimos meses. En el Real Estate hay que pensar en el largo plazo, y para eso hay muchas razones para pensar que Argentina no es un lugar para hacer negocios. Sin embargo, si es posible lograrlo hasta conseguir una recuperación razonable, contando con un cambio de gobierno, ajustando las variables macroeconómicas, y todo esto lleva tiempo. Lo ideal sería dar los pasos apropiados para tomar decisiones adecuadas, generando confianza. Y de a poco en una situación mejorada, la gente pueda ganar más dinero, sentir que puede ahorrar, que puede acceder a un alquiler, consolidarse en su país, tener su casa. Es indispensable desde luego contar con una nueva ley de alquiler para resolver ese tremendo problema como ha estado sucediendo en estos tiempos.
¿Es posible animarse en estos días a invertir?
Considero que es muy importante comprender que a veces los mejores negocios suceden cuando nadie se anima, mientras otros quieren salir y los que tienen confianza en el mediano o largo plazo se animan a tomar decisiones de inversión. Tal vez este es un momento donde los valores están bajos y muchos piensan que todo estará peor. Esperemos que no tengan razón, pero el que se anima hacer negocios va comprar mejor o más barato o acceder a activos que no estaban en venta. El cambio se puede dar, esperemos que sea positivo.
El sector en Estados Unidos
Este país, como siempre digo, no es un país sino cincuenta países, y más aún en lo que se refiere al sector inmobiliario, porque no sólo son distintas regiones si no que existe una segmentación muy clara del negocio. No es lo mismo el residencial, que las oficinas, el ámbito industrial o los centros comerciales, entre otros. Es lo mismo como aquí, pero con mayor claridad la distinción. Todo lo que es negocio residencial en los últimos años como Florida han mostrado un boom impresionante; Boston también tuvo buenos resultados.
Y si bien subieron las tasas de interés en el último año lo afectó, pero no tanto. Por otra parte, la industria en general no ha sido tan afectada. Respecto de las oficinas hay que decir que es un fenómeno que no es propio de Boston ni de Estados Unidos: es mundial, donde el menos uso de las oficinas generó la combinación de la suba de tasas con menos demanda y caída de valor.
Depende del tipo de activo y la región hay una variabilidad en cómo formaron los activos, pero en general han sido años muy buenos. Y ahora hasta que la FED comience a bajar la tasa se esperan seis meses o hasta un año donde todos estarán mirando ese tema. Es decir, que el que vende no se decide, el que compra quiere buscar oportunidades.
Puede ocurrir que en las regiones el precio de la vivienda pueda subir un poco o mantenerse firme. Como se sabe que en Estados Unidos todo el negocio inmobiliario se maneja con los bancos.
Es un costo relevante del día a día, pero si se tiene una tasa variable puede decidir una inversión que depende del costo de deuda que le pueden ofrecer. En la Argentina contamos una realidad diferente del otro mundo. Recuerdo una parte de la historia cercana del 2017, que fueron los más exitosos del mercado y se había logrado confianza con el poco tiempo y se habían estabilizado algunas variables. Así, comenzaron cuando se hacen las cosas bien, con una moneda estable y menor inflación. De modo que en dos o tres años con créditos y actividad muestra que no es imposible conseguir un cambio importante y constante.
Javier Dborkin, define: “No miremos el corto tiempo ni los cuatro meses. Pensemos en el mediano y largo plazo. Hay que esperar atento a lo que ocurre de aquí a fin de año, pero no tomaría estrictamente las decisiones de inversión en base a lo que dicen los candidatos. Lo que ocurra el año que viene y las decisiones que se tengan que tomar tendrán que ir por un carril diferente.