El empresario acostumbrado a los vaivenes constante observa los cambios que pueden resultar si finalmente se abren opciones atractivas con la fuerza propia para que se integren en un mundo rodeado de noticias positivas. La importancia de estas definiciones serán parte de una respuesta apropiada.
En la Expo estuvimos también con Javier Dborkin, de Boston Andes Capital, y conversamos acerca de lo que sucede no sólo en el país, sino respecto a Estados Unidos.
Y así el empresario comentó: «El riesgo de Argentina sabemos por todo lo que conocemos a través de estos tiempos que en ese sentido se observan dislocados, no asociados al riesgo mundial. Al menos una buena parte de este nuevo liderazgo, que pone en caja los desajustes que tuvieron en términos fiscales, políticos, macroeconómicos, financieros, por sí solo debería ayudar a que la economía mejore y en que la gente del exterior vuelva al país y por lo tanto, la actividad inmobiliaria tendrá un empuje fuerte. Por supuesto que no es lo mismo que esos cambios que ocurren en un contexto mundial de tranquilidad o de paz, que lo que vemos ahora con las amenazas de guerra, tasas de interés altas en los Estados Unidos, que ahora tiende a bajar. Es cierto que el efecto de la economía mundial y de la realidad global afecta la velocidad de la recuperación de la Argentina, pero si nosotros no hacemos los deberes adentro, lo que pasa afuera, no resulta. Si hay que entender que es difícil que haya crecimiento si no hay confianza en la economía. Lo que sí han logrado en estos días fue bajar la inflación, que no es poco, respecto del trabajo que hay que hacer para que la economía mejore. Es interesante también con gran sorpresa que han vuelto los créditos hipotecarios y a la vez es importante que el gobierno deje de financiarse y pueda trabajar con el sector privado, con lo cual esto permite que los bancos encuentren un trabajo normal con baja inflación. Además de acuerdo con las posibilidades se podrá poner en marcha hacia mayor oferta de crédito y dinamismo para la actividad inmobiliaria».
El empresario Dborkin agregó que “por otra parte, considerando la realidad del mercado es necesario observar el costo de la tierra, más el de la construcción, los honorarios e impuestos y contra el precio de venta resulta muy finito. La cuenta del negocio de punta a punta implica construir, sumar los permisos, construir los edificios, vender. Todo esto lleva alrededor de cinco años y es necesario considerar el margen para que los desarrolladores e inversores tengan más justificado en ser parte de un negocio. Entonces el crédito sumado a la recuperación de los ingresos en dólares, debería ocurrir de a poco, considerando que los precios suman y que de la mano de ese negocio la actividad esperada se pondrá en marcha. Respecto de lo que sucede con Estados Unidos, las elecciones en general, no tienen un efecto feroz en la economía local, pero en general, lo que más interés genera en el año lectivo puede tener un impacto importante es con la tasa de interés y quien decide en ese país es el Banco Central».
En el final, Javier Dborkin definió “En el sector inmobiliario como en otros, tenemos un próximo año, es decir, que hasta 2025 que va depender de la inflación y la baja de tasa de interés a nivel mundial. Y para que a su vez sea más barato, el financiamiento para Argentina tenga que financiar deuda. Y si le creen al gobierno y el propio riesgo país baja conseguirá más barato para tener los dólares que necesitan para sostener la política del sector y sea favorable para nosotros».