Comienza otra etapa, tal vez inesperada hasta hace poco, con una palabra que lo dice todo, la libertad. Algo que parecía imposible en muchos aspectos de la vida cotidiana, con la caída constante esperando que algún momento se lograra crecimiento, sólo hubo problemas y decepciones con alternativas posibles, pero escasas. Ahora esta nueva etapa precisamente intentará generar un tiempo para el desarrollo. Y en ese sentido, relacionado con el ámbito inmobiliario, hay mucho para crecer y hasta entusiasmarse para afrontar los cambios decididos a poner en movimiento aquello que no se logró en varios años.
Como explica, Gabriel Gonzalez Pardo, Director de la firma Tizado Propiedades, “es importante considerar este momento trascendente del cambio de gobierno que aparenta un giro de timón, esperando más libertad de mercado, lo cual estimula a constructores, inversores y empresarios del sector por la eliminación de tantas trabas que teníamos hasta el momento. En función de la baja de la inflación y la generación de empleo genuino estará la clave de mayores ingresos, posibilidad de ahorro y acceso al crédito con una tasa razonable”.
Es un tiempo difícil y además está por terminar el año. Hablemos de logros y situaciones complejas. ¿Cuál es tu mirada en ese sentido?
El 2023 fue complicado, porque arrastra muchos años difíciles en cuanto a incertidumbre y eso es una de las situaciones más complejas, que paraliza más al ser humano en cuanto a la toma de decisiones. La realidad es múltiple y por eso a veces necesitamos mirarla con un sesgo más científico para poder cuantificar. Cómo, por ejemplo, la subida del stock de usados en venta, la poca oferta en alquiler, la baja de valores en dólares x m2, y las operaciones de productos más accesibles por pocos metros y valores bajos históricos.
¿Qué ocurrió durante esos meses tanto en venta como compra? ¿Fue muy complicado?
Hay que decir que no ha sido un mal año respecto de otros, pero sí difícil por el trabajo adicional, las retasaciones, la cantidad de mercadería fuera de precio y otros elementos. No obstante, en los últimos meses se fueron convalidando precios que ya están más acomodados y mucho más bajos que hace dos o tres años atrás.
¿Es cierto que pese a los inconvenientes se observa y más aún en estos últimos días, mucha gente comprando y vendiendo?
Sin duda y es buena señal, porque a pesar de los vaivenes económicos y políticos que en nuestro país demoran todo, mucha gente se dio cuenta que tiene posibilidad de comprar algo que antes valía mucho más o con tanta oferta finalmente encontró (para achicarse, agrandarse o algún cambio) la propuesta que buscaba.
¿Qué opina la gente hoy considerando el cambio de nuevo presidente a punto de asumir? ¿Lo ves positivo en ese sentido en el sector?
Hay que distinguir al inversor, al empresario desarrollador o al consumidor final. Y en cada caso en qué situación tienen porque son distintas las necesidades. El cambio de gobierno aparenta un giro de timón que muchos están esperando y más libertad de mercado, lo cual estimula a constructores, inversores y empresarios del sector por la eliminación de tantas trabas que teníamos hasta el momento. El consumidor final (que en su mayoría propició el cambio con su voto) imagino que espera unas tasas más razonables en el tiempo que permitirían acceso a un posible crédito razonable a largo plazo y eso moviliza el sector primera vivienda. Los cambios que flexibilicen la operatoria siempre son bienvenidos, por ejemplo, ya se ve con buenos ojos que cambie la ley de alquileres.
¿Qué está sucediendo con el mercado en la ciudad? Hay muchas obras, ¿Pero se venden?
En verdad existen muchas obras y va a haber muchas más por la búsqueda de terrenos y las posibilidades actuales con un futuro más claro. Se venden en la medida en que costo-producto se encuentre en valores lógicos de mercado y eso depende de la actitud del desarrollador.
¿Cuáles son los valores que se manejan en estos tiempos? ¿Suben, bajan o se mantienen?
Hasta ahora venimos de meses de baja en los valores, pero cuidado que también mucha gente decidió no vender porque estaba muy alto el precio y los dueños no querían resignar ese valor. El proceso de baja de precios en el m2 siempre es muy lento y es lógico. Nadie quiere vender a menos de lo que compró o bien tiene que comprar y ve una brecha entre su venta y la compra. Se agrega a eso que nuestro mercado está dolarizado y esa moneda se movió muchísimo. No obstante, los valores en la región son muy buenos y tentadores.
¿Qué zonas se buscan actualmente? ¿Qué es lo más buscado, en particular para los jóvenes?
Se busca un ticket bajo. Porque existe algo que antes no se conseguía y por menos de cien mil dólares en un buen barrio se puede adquirir un departamento para comenzar que antes era impensado. También el segmento premium que tiene más posibilidades, sigue firme con productos y lugares exclusivos como Nordelta o Puertos, los cuales han sido y se han mantenido mucho más que CABA.
¿Como te imaginas el Nuevo Año? ¿Difícil para el mercado? ¿Qué es lo nuevo?
Muy complejo porque los indicadores no se cambian de un día para otro, pero si hay una política económica de privatización, apertura, libre comercio, baja del gasto público, entre otros temas, y si se cumple podrá incidir directamente en esos indicadores. En función de la baja de la inflación y la generación de empleo genuino estará la clave de mayores ingresos, posibilidad de ahorro y acceso al crédito con una tasa razonable. Alguna vez lo tuvimos, no cuesta nada soñar que se pueda volver a ver.
¿Qué está ocurriendo en la Patagonia con los proyectos allí? ¿Qué opinan, qué se vende y tienen expectativas de crecimiento?
En esta localidad los proyectos están realmente muy bien. Todos vienen con un impulso muy intenso, el cual se empezó a gestar luego de la pandemia. Las ciudades de Bariloche y San Martín de los Andes son muy turísticas y eso generó abundante demanda. Los desarrolladores han consolidado valores muy altos en estos últimos tiempos, y eso hizo que se estén pagando incidencias muy buenas comparados con otras zonas de la Argentina. La expectativa es de crecimiento, pero con reparos sobre todo los últimos dos meses, en los cuales ha bajado un poco la demanda. En el Sur, Guillermo Villa, Gerente Regional de la Patagonia.

¿Qué busca la gente allí y cuáles son los valores que se manejan? ¿Está creciendo la zona?
La gente busca mucho la unidad para renta turística con mix de uso personal. Las zonas están creciendo y mucho, en algunas partes más ordenado que en otras, pero en general está creciendo y muy bien. Los valores en departamentos hoy están entre los US $2100 a US $3000 el m2.
¿Compran para quedarse allá y cambian estilo de vida?
Si, hay mucha gente que busca un cambio de calidad de vida. En principio compran con la idea de poder ir y venir, para luego concretar su sueño de instalarse en un lugar como la Patagonia.
Hoy la renta es muy interesante, tanto para el consumidor final, que busca una renta de alquiler, tanto turística como permanente. Pero también para los desarrolladores, porque en los últimos años en las grandes ciudades ha costado concretar las ventas. Pero en estas zonas surge el fenómeno de altos precios y muchas ventas.
