Una luz comienza a abrir el juego del sector, con las expectativas que hace tiempo se esperaba. De a poco, más entusiasmados, encontrando los espacios adecuados, el mercado no duda en decidirse para crear proyectos interesantes, diferentes y atractivos según el gusto de quienes ya han decidido poner en marcha esta fabulosa empresa que se presenta con ideas pensadas para diferentes estilos de vida. En ese sentido, es Daniel Mintzer, de la firma gddevelopers.com el que define este momento interesante para la vida cotidiana. «Justamente se están anunciando con mucha fuerza estas propuestas, lo cual será un dinamizador del mercado si se implementan correctamente. Además, hay también un posible blanqueo dando vueltas, lo que siempre incentivó y posibilitó una mayor entrada de capitales al mercado inmobiliario. La anulación de la ley de alquileres agregó mucha oferta al mercado con productos atractivos y rentas razonables. Con este panorama, veamos la situación de cada jugador en el mercado inmobiliario. El inversor que desea comprar debiera hacerlo. El dólar no está acompañando a la inflación y hay un retraso de precios. El que vende debiera hacerlo solo si va a comprar con el producido de la venta pero, no aconsejamos quedarse con los dólares.»
Una nueva etapa
Se llega casi a la mitad del año y observamos algunos temas. Por ejemplo, existe una percepción de que los precios de las propiedades subirán. Y en este sentido hay que aclarar que los desarrolladores inmobiliarios siempre opinamos de ese modo dado que las propiedades subirán, porque si la gente pensase lo contrario no compraría. En realidad, es mi opinión, sinceramente. Al margen de esto, es importante observar algunos factores. Como que la propiedad bajó fuertemente en los últimos años, mientras que el resto de la economía viene en el sentido contrario. La inflación de los últimos meses medidos en dólar billete fue del 50/70%. Mientras que la propiedad no acomodó sus valores o los acomodó muy poco.

Cambios que llegan
Lo mismo, aunque en menor medida se puede mencionar de los ingresos de la gente. Y si antes se compraba un departamento con (100 sueldos?) hoy el mismo cuesta (75 sueldos?) mientras que el diario o el café, y ni hablar la nafta o la prepaga, cuestan lo mismo o más en términos del poder adquisitivo. Por otro lado, se observa que están muy baratos en relación a otros países como Uruguay, Brasil, Chile o Paraguay y ni hablar respecto del primer mundo. Pero pese a la recesión, los costos de la construcción han crecido fuertemente en dólares (si bien los precios no son condicionados directamente por los costos) su influencia es fuerte porque no nos gusta vender por debajo del precio de reposición). En realidad, no hay muchas alternativas para el ahorrista: el dólar pierde poder adquisitivo y las tasas son negativas respecto de la inflación (a diferencia de otras épocas como ser el gobierno de Macri) y la anulación de la ley de alquileres genera que las rentas de los inmuebles sean medianamente atractivas.
Créditos hipotecarios
Justamente se están anunciando con mucha fuerza estas propuestas, lo cual será un dinamizador del mercado si se implementan correctamente. Además, hay también un posible blanqueo dando vueltas, lo que siempre incentivó y posibilitó una mayor entrada de capitales al mercado inmobiliario. La anulación de la ley de alquileres agregó mucha oferta al mercado con productos atractivos y proyectos interesantes. Con este panorama, veamos la situación de cada jugador en el mercado inmobiliario. El inversor que desea comprar debiera hacerlo. El dólar no está acompañando a la inflación y hay un retraso de precios. El que vende debiera hacerlo solo si va a comprar con el producido de la venta (o más aconsejable aún, que la gaste en algo que lo haga feliz, a él o a otros) pero, no aconsejamos quedarse con los dólares. Es un buen momento para las inmobiliarias, dado que hay muchos compradores y vendedores potenciales. Y, los precios no difieren mucho entre oferta y demanda y las perspectivas a mediano plazo son buenas.
Desarrollos en marcha
Respecto de los desarrollos, el panorama es más complejo porque nuestros costos aumentaron mucho y no todos los productos resisten bien. Creo que en este caso es importante ser creíbles para la gente, tener buenos productos, discutir los costos, pero al mismo tiempo no subir los precios más que lo estrictamente necesario y mantener esa opción. Creemos que es más fácil crecer en la medida que apostamos a desarrollar en lugares donde la aparición de un inmueble de calidad genere una mejora general del entorno de la cual el desarrollador también se beneficie.

Expectativas con nuevas propuestas y más
A manera de ejemplo citaremos dos casos. Junto con los amigos del estudio Fernández Prieto estamos desarrollando dos edificios de ocho pisos frente a la calle Moldes frente a la vía, en un proyecto denominado Distrito Colegiales. Cuando adquirimos el lote eso era tierra de nadie con un paredón que cerraba la calle Moldes. Ahora es un entorno donde se mezclan espacios verdes con excelentes vistas y arquitectura de calidad. Esto permite ganancia para el barrio, para los compradores y un emprendimiento rentable. En el caso de Moca 2 en Barracas, adquirimos parte de la antigua fábrica Bagley, donde ya se había desarrollado el complejo Moca y actualmente estamos edificando una torre de 18 pisos de 270 departamentos. A un año de su finalización ya se nota una mejora notable en el entorno que a su vez posibilita buenas ventas a valores muy accesibles, compradores satisfechos, vecinos que ven sus propiedades que se valoraron y una nueva área que se desarrolla con fluidez. Fuera de estos temas, está el entusiasmo que genera desarrollar inmuebles aún en el contexto de un país cambiante es atractivo. Entiendo que no vendrán muchos inversores internacionales hasta que no se normalicen y regularicen las variables básicas de nuestro negocio (tipo de cambio, tasa de interés, inflación, entre otros temas), pero si empiezan a aparecer algunos compradores que siempre son el comienzo de lo que después irá multiplicándose. Hay que reconocer que si no fuéramos optimistas no nos dedicaríamos a esta actividad. Ver un lote vacío e imaginar un edificio arriba, sus compradores, su fondeo, sus cualidades, las mudanzas, la obra, los nervios, las escrituras, los inversionistas, obreros, contratistas, proveedores…Todos estos factores y muchos más para poder realizar un sueño. Que podamos seguir desarrollando nuestros edificios y propuestas. Como empresas, como sociedad y como país.
