El ABL es uno de esos impuestos que aparecen todos los meses y que muchos pagan sin tener del todo claro qué están abonando. Suele llegar junto con otros servicios o figurar en contratos de alquiler, pero no siempre se explica su alcance ni su función.
Entender qué es el ABL, cómo se calcula y a quién le corresponde pagarlo ayuda a evitar confusiones, especialmente en operaciones inmobiliarias. En este artículo se repasa qué significa ABL, qué incluye, quién lo paga en un alquiler, cómo encontrar el número de partida y qué pasa si se deja de pagar.
¿Qué significa ABL?
ABL es la sigla de Alumbrado, Barrido y Limpieza. Se trata de un impuesto municipal que se cobra a los inmuebles para financiar servicios básicos que presta el municipio, como la iluminación de la vía pública, la limpieza de calles y el mantenimiento general del espacio urbano.
El ABL está asociado a la propiedad, no a la persona que la ocupa. Por eso, se calcula en función de características del inmueble, como su ubicación, superficie y valuación fiscal, y no según el uso que se le dé.
¿Qué incluye el ABL?
El ABL cubre principalmente servicios vinculados al mantenimiento del entorno urbano. Entre ellos se encuentran el alumbrado público, la recolección y barrido de residuos, y distintas tareas de limpieza y conservación de espacios comunes.
Más allá del nombre, no se trata de un servicio individual que se presta a cada vivienda, sino de un aporte general para sostener el funcionamiento de la ciudad o del municipio donde se encuentra el inmueble.
¿Quién paga el ABL en un alquiler?
En un alquiler, el ABL corresponde al inmueble, por lo que legalmente el responsable es el propietario. Sin embargo, en la práctica, muchas veces el contrato establece que el inquilino asuma el pago mensual del impuesto.
Por eso es clave revisar qué dice el contrato. En algunos casos el ABL lo paga el dueño y en otros se traslada al inquilino como parte de los gastos habituales de la vivienda. No hay una única regla: todo depende de lo que se haya acordado entre las partes.
¿Cómo averiguar el número de partida del ABL?
El número de partida del ABL identifica a cada inmueble dentro del sistema municipal. Ese dato suele figurar en boletas anteriores, en escrituras, en contratos de compraventa o en documentación del inmueble.
Si no se cuenta con una boleta, también puede consultarse a través de los sitios web oficiales de los municipios, ingresando datos como la dirección de la propiedad. Es un dato clave para realizar consultas, pagos o reclamos vinculados al impuesto.

¿Qué pasa si no pago el ABL?
Cuando el ABL no se paga, la deuda se acumula y puede generar intereses y recargos. Con el tiempo, el municipio puede iniciar reclamos administrativos y, en situaciones más avanzadas, acciones legales para cobrar lo adeudado.
Además, tener deuda de ABL puede complicar operaciones como la venta del inmueble o ciertos trámites municipales. Por eso, aunque a veces pase desapercibido, es un impuesto que conviene mantener al día.
Diferencia entre ABL y otros impuestos municipales
El ABL no es el único impuesto que cobran los municipios. A diferencia de tasas comerciales o contribuciones específicas, el ABL está directamente vinculado al mantenimiento urbano general y se aplica a inmuebles, sean viviendas, locales u otros tipos de propiedades.
Otros impuestos municipales pueden depender de la actividad que se desarrolla en el lugar o de servicios puntuales. El ABL, en cambio, es un tributo regular y permanente asociado a la existencia misma del inmueble dentro del ejido municipal.
¿Cómo se calcula el ABL en CABA?
En la Ciudad de Buenos Aires, el ABL se calcula a partir del valor fiscal que tiene cada inmueble. Ese valor no es el de mercado, sino uno definido por el Gobierno porteño, conocido como Valuación Fiscal Homogénea (VFH). La VFH varía según la ubicación de la propiedad y es uno de los factores centrales para determinar cuánto se paga.
A partir de esa valuación, se aplica una zonificación. Por eso no todos los barrios pagan lo mismo: hay zonas donde el ABL resulta más alto y otras donde el impacto es menor. A esto se suma un componente vinculado a los servicios urbanos, llamado Unidad de Sustentabilidad Contributiva (USC), que contempla aspectos como el alumbrado, la limpieza y el mantenimiento del espacio público.
La cantidad y el tipo de servicios disponibles en cada zona influyen en el monto final del impuesto. En términos simples, cuanto mayor es la cobertura de servicios urbanos, mayor suele ser el valor del ABL.
