El Real Estate no se detiene nunca. Más allá de las trabas que limitan posibilidades de alcanzar los proyectos, de los inconvenientes para sumar propuestas aportando a la creatividad y el conocimiento lo que surge de lo nuevo e interesante, existen equipos decididos a lograr desarrollos con resultados atractivos en el país. Fruto de ideas exigentes e importantes aplicadas en parte al aporte de quienes dedican con enorme interés la creación de nuevas obras para la sociedad. Con esa mirada, el arquitecto Gabriel Mayo, de G&D Developers, está convencido de que su tarea implica más allá de las contingencias actuales el placer de continuar nuevos caminos para la gente, como siempre junto con su par, Daniel Mintzer.
La importancia del conocimiento
La conversación con Gabriel Mayo pone en claro una situación repetitiva respecto al mercado inmobiliario. Cuenta que en los últimos 40 años el país fue cambiando de mercado la expectativa de la demanda y si tenemos un factor común es que siempre estamos en crisis. La diferencia respecto de ese tiempo es que donde la Ciudad de Buenos Aires se hizo con consorcios al costo, armado por escribanos, señores que se quedaban con m2, por ejemplo. Mientras que la gran diferencia hoy es que existen las maestrías. Ahora el desarrollo urbano es una ciencia que se estudia como un posgrado en las universidades, que enseñan no sólo sobre el producto, vehículos para también canalizar sus desarrollos. Allí se aprende, por ejemplo, economía, leyes, la justicia, entre otros. Además de la macroeconomía y la microeconomía definen un montón de opciones. Contar con la posibilidad como desarrollador e invertir esa tecnificación permite considerar que ya no somos más un grupo de arquitectos que nos juntamos con amigos con dinero para hacer un negocio, sino que se trata de invertir a través del conocimiento para realizar un negocio pensando en la sustentabilidad. Esto es muy importante en el mercado como los desarrollos. Nosotros empezamos a vender en el pozo y tenemos que tener una comunidad de gente inteligente y preparada para que nuestro sector independientemente de las empresas e individuales tengan una respuesta honesta para quien lo exige.
Siempre estamos en un país difícil, pero se tiene la habilidad de saber leer la dificultad y transformar lo qué es lo que hacemos todos los colegas que trabajamos en este sector. Desde luego la tarea exige ideas claras y lúcidas más allá del optimismo. Hay momentos complejos que hay que saber resolver y desde luego atender lo que sucede con la economía; también respetar y cumplir con responsabilidad lo que se ha puesto en marcha, tanto en compra como venta.
Tiempo de crisis, activos e inversores
Creemos que estamos bien y esto significa que, si bien el país tiene quebrada la macroeconomía, la microeconomía de las empresas hay algunos sectores que no están mal, porque generan flujos de dinero que están en los bolsillos de señores que necesitan un destino. Y cultural y prácticamente el m2 de nuestro país no sólo es aspiracional, sino también un resguardo del valor. Además, no solo se trata de la revaluación de un activo porque comprar en tiempo de crisis, implica comprar barato y saber que el próximo proceso será bueno porque es lo que pasa siempre. Diría que es un mercado de corajudos, que vienen del inversor sabiendo que están comprando un valor, pero muy bajo históricamente y que puede subir porque a mediado sucede que los activos suben y se tiene la posibilidad de la renta. Acerca de la renta tradicional, hay que recordar gracias a esta tremenda ley de alquileres que han votado y se entiende que no la quieren sacar el mercado. Lamentablemente intervienen y complican a la gente. Cuando quieren regular la economía de las personas, el capital se retrae y también perjudica al inquilino.
Mirar adelante y seguir aportando al sector
Hay que dividir dos factores, una construcción que está impulsada por los privados y desarrollada por señores como yo que aporta capital propio, que generan valor y buscan que la economía se mueva. Porque ocurre que se contratan al vidriero, al pintor, al ascensorista, al carpintero y muchos más y todos generan economía. Nosotros siempre estuvimos y creo que vamos a estar porque hay una demanda que nos piden. De hecho, si la plata fuera infinita y la demanda hace falta mucha vivienda porque la gente quiere vivir mejor, más moderna, menos encimada la una con la otra.
Pero cuando se interpone la ideología, en nuestro negocio resulta que el estado se mezcla como desarrollador privado con la falta de viviendas en la Argentina, con gente que tiene la necesidad básica de tenerla, para el señor que quiere alquilar. Pero ya no depende tanto de nosotros, sino de un sistema macroeconómico que no le brinda respuesta para que haya crédito, porque esto es oferta y demanda. Donde hay más oferta, la demanda hará que baje el precio.
Además, lo primero que tiene hacer el Estado es dedicarse a lo suyo para generar los instrumentos que la economía del país le permita a más gente acceder a la vivienda con sueldos dignos y que haya bancos que le que ofrezcan tasas razonables sin pensar por el valor del dólar y hacer una moneda creíble.
El placer de construir y crear
Nosotros con cada cimbronazo macroeconómico o político sentimos que estamos en el borde de un abismo y que nos caemos ya. Si pudiéramos recordar todas las veces que estuvimos al borde de ese abismo y todas las veces que salimos mejores tendríamos la tranquilidad de corazón y espíritu para pensar de acá en adelante como salir también. Nosotros seguimos buscando tierras, generando proyectos, construyendo y lo vamos a seguir haciendo. Los dos tenemos muchas ganas de hacer lo que nos gusta y vamos a continuar con nuestra tarea que nos encanta. Y que el dólar esté al valor que este, mañana se arregla toda la economía y de nuevo seguirá adelante. No tenemos que entrar en pánico, tenemos que mirar el mundo con la alegría que nos brinda hacer cosas, pero si tenemos que estar muy atentos a que no es lo mismo hacerlo de cualquier modo. Llegan los que están atentos a los cambios, sino el mundo te pasa por arriba.