Gustavo Menayed, CEO del Grupo Portland, analiza aspectos interesantes de cómo la sociedad se plantea cambios de paradigma y a la vez siempre que puede se mantiene seguro en el vínculo con el Real Estate. Pese a las dificultades actuales avanza con proyectos interesantes y novedosos, mientras la demanda responde dentro de sus posibilidades y cuando puede no duda en invertir en ladrillos.
¿De nuevo en el encuentro del año?
Así es. Estamos en la Expo Real Estate y lo que veo es un éxito absoluto. Nunca vi tanto público. A mi entender, la gente de alguna manera está disociada de la política y la población en general. Estamos rompiendo con el paradigma porque comprendo que la mejor opción para nuestra inversión es estar fuera de la política. La gente invierte dentro del marco nuevo y fuera de los líos políticos. Desde luego hay que estar atento, pero claramente marca el interés que tiene el público por volver a invertir en Real Estate, que ha demostrado a través de los últimos treinta años que es la mejor alternativa que existe.
¿Se anima la gente a invertir en estos tiempos?
Me parece que en general todos los empresarios siempre intentan ganar lo máximo posible. Hoy estamos intentando hacer viable los negocios para que la gente tenga una expectativa de ganancias. Nosotros tenemos una compañía constructora que se autoabastece casi en un 70% de un proyecto y lo que hacemos es brindarle ese beneficio a nuestro grupo inversor. Generamos una plataforma para pequeños interesados que, lo llamamos democratizar la inversión. Se llama Pía un proyecto de inversores asociados para que señores con 25.000 dólares puedan participar de un negocio específico con seguridad jurídica dentro de un fideicomiso y son dueños de lo que van poniendo. Se trata de un sistema de inversores claros y transparentes, donde la gente siente que es parte del negocio desde que empieza hasta que termina. Todo lo que se vende es de todos. Puede suceder que alguien quiera vender su unidad, pero la idea es que una vez que la obra se termine, entonces todo se vende.
¿Qué sucede en estos días a la hora de construir?
Existen bastantes trabas. No se sabe en muchos casos sí se podrá importar y faltan materiales, hay retracción. Las complicaciones también tienen que ver con el tipo de cambio. Además, la mano de obra calificada se va del país porque ganan más afuera. Y si bien crece Argentina, los salarios aquí son los más bajos de América latina y por eso la gente se aleja. Para el que quiere apostar al sector, nosotros tenemos todos nuestros proyectos financiados y fondeados con inversores. Aporta mucho la información que transmite la gente. La trascendencia de Portland en estos últimos veinte años ha tenido importancia en el mercado inmobiliario y eso genera confianza cierta en el comprador en general.
Hablemos de Añelo…
Si nuestros políticos se dieran cuenta del enorme potencial que tenemos allí… en ese lugar. Es algo único donde un polo petrolero puede construir una enorme ciudad y un centro logístico. Y eso dependerá de la política exterior o interna de Argentina con respecto a la seguridad jurídica de las compañías petroleras. Hay un nuevo reverdecer, están empezando a moverse y creemos que las condiciones son muy buenas. Hay proyectos en marcha y creo que las condiciones se pueden mejorar mucho porque tiene un potencial único. Hoy el mundo demanda energía y al país le sobra y no lo puede usar. Somos muy complicados. Tenemos de todo en Argentina. Exporta veinte veces menos cobre que Chile y tiene cincuenta veces más cobre que ese país. Argentina tiene litio, oro, titanio y plata, pero la minería no está potenciada. Es un país enormemente rico. Si pudiéramos trabajar en equipo, cómo podríamos crecer…
Hasta cuanto más llega la baja de los precios…
Nuestro sector es el último que arranca y el primero que frena. Porque la primera incertidumbre que aparece la gente se frena. Y es cierto porque son inversiones importantes y para comenzar se necesita mucha confianza y eso exige un tiempo. Creemos que el precio tocó un piso terriblemente bajo y las ganancias de las empresas desarrolladoras y constructoras están en el nivel mínimo histórico. Aunque la demanda sea poca, algunas compañías siguen andando y el precio inevitablemente con un poquito de estabilidad tiene que ir para arriba.
Lo que creo es que la ciudadanía se está divorciando de la cotidianidad de los avatares políticos. Ya fuimos e invertimos afuera y dentro de Argentina. Es un país que reconocemos con nuestros recuerdos, nuestro lugar. Pero hay que admitir que la gente está viviendo un momento muy particular y vuelve a retroceder un poco, luego invierte aquí, un poco afuera. Hoy el mundo está globalizado, es fácil invertir. Es un momento complejo, pero la gente se aleja de la política que no le brinda soluciones. La cuestión es cómo en un marco mínimo se puede invertir en propiedades que finalmente es lo único que concretamente nos cuida. Es necesario ser inteligente en la elección de los proyectos que se realizan. Y adaptarse a los lugares donde se va. Hay situaciones complejas en los momentos que se viven. Hoy el standing medio bajo es donde estamos poniendo el foco en la Argentina.