Es un año complejo dadas las condiciones actuales. Todo indica que habrá tiempo con opciones interesantes en el Real Estate. De hecho, en materia de negocios inmobiliarios se observa interés de parte de una demanda que busca una ubicación apropiada con valores aceptables, mientras que otros no logran concretar los proyectos deseados. Por estos días, el país muestra su parte más dura que afecta el crecimiento del sector. Pero, aun así, los empresarios se esfuerzan para encontrar caminos que le permitan a la gente encontrar su lugar apropiado donde residir.
El arquitecto Jorge Moscatelli, director de Situar Propiedades, aporta su opinión acerca de lo que sucede en el rubro. “El momento se encuentra atado a la incertidumbre de lo que sucederá durante las elecciones y especialmente a las presidenciales de este año, con muchas ganas de resurgir en su actividad y ajustando valores previos a las PASO legislativas de 2018”. Comenta, por otra parte, que “una alternativa interesante que surge hace un tiempo y que la gente busca es el de la renta de alquiler temporario, ya que los alquileres convencionales perdieron interés para los propietarios. Y ante la falta de crédito hipotecario, la gente invierte sus ahorros esperando el final de la obra para vender sus unidades con la intención de mudarse”.
Explica a la vez que «las propiedades en oferta del centro de Buenos Aires y ajustadas a precio vuelven a tomar protagonismo, mientras que las ubicadas en barrios cerrados del GBA están en sobreoferta porque no han ajustado su valor del tiempo de la post-pandemia. Los niveles de consultas son altos, los inmuebles que están en precio se venden y a la vez los alquileres vuelan y se ajustan muy rápido. Los inversores por su lado buscan monoambientes para ofrecer alquiler temporal en espacios como Palermo, Centro, San Telmo y Puerto Madero”.
En el final define: “El tipo de cambio para los sectores del turismo, terciario, universitario y de posgrado hacen que Buenos Aires no pare de ser la opción más elegida de toda Latinoamerica. Los alquileres se ocupan entre tres meses a un año. Pero hoy a pesar de todos los inconvenientes que se vive en estos tiempos, todo apunta a que las propiedades subirán en los próximos dos años”.

Desde la mirada de Luis D’Odorico, director de D’Odorico Propiedades analiza: «Lo ocurrido en estos días implica que pasamos el receso de verano mientras que marzo no fue un comienzo apropiado para la temporada inmobiliaria. El año se inició tibiamente y recién al final del mes se cerraron operaciones de alto valor y unidades chicas de bajo valor. El mercado se mostró indiferente hasta el comienzo de las clases y recién allí empezaron las consultas con pocas definiciones. Además, como se trata de un año eleccionario, las decisiones de los inversores estarán alejadas del Real Estate. Solamente surgirán ventas y compras de familia ya sea por divorcios, ampliación de ambientes, sucesiones, entre otras situaciones. En cuanto a los locales comerciales, galpones y oficinas la demanda empezó a moverse después de la pandemia con motivo de nuevos polos, que en nuestro caso es el gastronómico de Caballito”.
El directivo analiza otro aspecto: “Si bien las ventas se encuentran con un valor acomodado a las nuevas tasaciones y retasaciones (un 35% menos) sólo impactan aquellas propiedades que rondan estas cifras. Lógicamente, no todas las carteras inmobiliarias están actualizadas. Por esa razón se observa la falta de venta dado que hay demanda de determinados rubros. Los más buscados son los de 2 y 3 ambientes a valores actuales, con valores de no más de 120.000 para los de 2 ambientes y no más de 180.000 para los de 3 ambientes con cochera en la zona de Caballito. Otras áreas buscadas son Barrio Norte, Palermo, Las Cañitas y Belgrano. Últimamente se unieron también Villa Urquiza y Nuñez”.
D’Odorico comenta que «junto a otros barrios lidera la cantidad de emprendimiento en ejecución. Lo que implica que dentro de pocos meses y durante el año muchos de ellos están en condiciones de habitar. Por lo cual, los desarrolladores se esfuerzan en proponer elementos diferenciales para competir como amenities y proyectos con jardines, además del hall de entrada del edificio. Se suman también elementos de sustentabilidad para mantener luminarias de partes comunes del edificio”.
En el final, opina: “Lo que puede ofrecer este año es bastante positivo. Los precios ya se fueron acomodando para aquellos que poseen el dinero y los que quieren vender. La macroeconomía del país no augura buenos pronósticos y las inversiones fuera del mercado se han vuelto volátiles, si bien el inversor se había retirado, nuevamente la rentabilidad con valores de lotes muy acomodados y la construcción con un valor m2 más accesible permitirá atraerlos con ofertas interesantes para compras de pozo. Surgen algunas operaciones también para gente que compra en pozo, alquila durante dos años y obtiene su vivienda permanente a un muy buen valor. Creemos que desde abril en adelante se podrán concretar la mayoría de las consultas. Sin llegar a ser un año óptimo, en cuanto a cantidad de operaciones lo vislumbro mejor que el 2022”.
