Es cierto que el comienzo de una etapa decisiva dentro de las condiciones que ofrece el país en su totalidad en estos días, resulta compleja en todos los ámbitos. Pero es indispensable hacer frente a la realidad y determinar que el camino elegido es el necesario, con la convicción de que lo que viene ofrecerá un tiempo más atractivo y a la vez imaginando una transformación lo más semejante a lo que ocurre en muchos lugares del mundo. Y como define, Francisco Alvarez Amuchástegui, director ejecutivo de Pereyra Iraola Propiedades, “de acuerdo a lo que el país ha vivido conviene desde luego ser cauto y observar la evolución que pueda surgir a partir de las decisiones que propone el gobierno. Si la Argentina logra recuperarse, habrá mucho por hacer en todos los rubros. En el caso del campo puede ser nuevamente el motor de crecimiento. Si así ocurre en forma genuina, todas las ciudades importantes del país crecerán en valor fuertemente. Es importante volver a creer y en ese caso es posible subirse de nuevo a los mercados internacionales, de modo que los valores de los inmuebles en la Argentina se recuperarán fuertemente».
Está por terminar el 2023 y tenemos un nuevo Presidente. ¿Qué opinas de este momento tan difícil y especialmente del sector?
Soy optimista y creo que es importante pensar que la respuesta será positiva. Aunque hay que ser cauto en los tiempos que demande una posible recuperación, entiendo que vendrá. Nuestro sector refleja el estado del país. Hoy los precios y el mercado expresan el momento de caos y de pobreza en el que nos encontramos.
¿Cuáles son las posibilidades de comenzar una nueva etapa y lograr de a poco una lenta recuperación?
Es arriesgado aventurarse en pronósticos con tan poco tiempo de gestión por parte del nuevo gobierno. De acuerdo con mi perspectiva considero que el cambio de rumbo empieza en restablecer la previsibilidad y favorecer la producción y generación de riqueza. Con estos elementos, podríamos experimentar un crecimiento vertiginoso en unos años. Sin embargo, es fundamental abandonar la costumbre de que, cada cuatro años, debamos reiniciar la máquina, ya que esto atenta fuertemente a las inversiones genuinas, las de largo plazo. Es necesario que volvamos a creer. Si esto ocurre, y nos subimos nuevamente a los mercados internacionales, los valores de los inmuebles en la Argentina se recuperarán fuertemente. Empezando por las zonas que fácilmente podemos identificar como consolidadas.
A lo largo de este año, ¿cómo se ha manejado la compra y venta de propiedades?
Fue un año de apuestas, mejor que el anterior, muy emocional. De acuerdo con las expectativas fueron apareciendo inversores, que están alerta ahora, viendo que puede escaparse el piso de valor en el que parece que podríamos estar. Pero en nuestro país no se puede descartar nada. Es por eso que los que tomaron la decisión de apostar, decidieron anticiparse y entrar. Pero de ninguna manera consolidaron valores que no fueran los de los últimos años. Según creo, los vendedores que pretendan querer sumar hoy al precio un posible crecimiento, deberán pasar el ajuste y corrección atrincherados, hasta que finalmente se logre lo esperado.
Estás en un área muy buscada de alto nivel, ¿Quiénes han comprado más la gente joven o los mayores que están muy bien ubicados en la Recoleta y alrededores?
Los jóvenes, en general, no tienen por sí solos capacidad de compra de inmuebles en Argentina. Aún aquellos que ganan bien y con los precios castigados, la ecuación pesos/dólares de los inmuebles y la nula posibilidad de crédito, los deja fuera del juego rápidamente. En general, las operaciones que se dieron en estos años vienen de ahorros generados durante varios años anteriores y tal vez vieron la oportunidad de transformarlos en más metros de los que en su momento podían acceder. Esto sumado a la común cadena de compra y venta que mueve el mercado, aunque fue claramente bajo. El corredor norte de la Ciudad de Buenos Aires atrae, desde siempre, a compradores de todo el país y a extranjeros. Los primeros están dentro del problema económico en el que estamos, y los últimos debieron sufrir fuerte depreciación de precios, dificultad para vender y llevarse la plata de vuelta, y la imposibilidad o intranquilidad de alquilarlo (ley de alquileres). Por lo que naturalmente no estuvieron en su real potencial, ni unos ni los otros.

¿Consideras que en el 2024 habrá crecimiento para el rubro inmobiliario?
Desde hace años que hay una fuerte demanda contenida esperando señales para avanzar. Esto moverá la rueda sin dudas y de a poco los mercados volverán a normalizarse. Pero para la recuperación de precios deberemos tener algo más de paciencia. Habrá que pasar primero la tormenta. Lo Premium va por un carril aparte. Y probablemente la recuperación sea más rápida. Podríamos decir que ninguna de las dos partes (comprador o vendedor) estarán preocupados por pagar los gastos mientras esperan. Por lo que los compradores saben que, si lo quieren, lo tienen que pagar.
¿Qué otras áreas son atractivas de acuerdo a tu experiencia? ¿Qué te interesa en particular?
Si la Argentina logra recuperarse, habrá mucho por hacer. El campo puede ser nuevamente el motor de crecimiento. Si ocurre genuinamente, todas las ciudades importantes del país crecerán en valor fuertemente.
Más allá de lo que suceda en Buenos Aires, también te ocupas de temas relacionados con el campo. ¿Cómo está la situación allí, después de un año tan complejo?
El campo, como activo real, está dentro del mismo esquema de complejidad que el resto de los inmuebles. Si el gobierno logra aliviar la enorme distorsión que sufre el sector, solo por el hecho de recuperar rentabilidad, los valores se direccionaron prontamente en búsqueda del techo que dará la ecuación entre el riesgo Argentina y los precios internacionales. Solo hará falta credibilidad y sostenerse en el tiempo.

¿Qué es lo mejor que sucedió en las zonas y qué se puede esperar para el nuevo año?
Los tiempos que vienen son difíciles, de ajuste. Muchas variables que deben acomodarse dejarán heridos en el camino. Es clave que nuestros dirigentes puedan resolver esta problemática sin dejar de mantener el rumbo. Podríamos decir que la máquina sufrirá y deberán hacerse muchos arreglos en el medio hasta que los engranajes vuelvan a encajar. De lo que no tengo dudas es en la calidad y fortaleza de esta máquina que es la Argentina. Por lo que una vez en movimiento, todos los sectores sentirán el crecimiento. Como siempre en nuestro país, el campo será el motor y quien dará seguramente el empuje.
¿Cómo te imaginas los primeros meses del año?
Para el mercado en general lo imagino expectante. Desde el lado vendedor, habrá algunos que decidirán esperar una posible recuperación. Otros verán la oportunidad de estar líquidos y serán más audaces para vender y buscar oportunidades. La derogación de la ley de alquileres será una importante noticia para el sector.
