Cuando estás por alquilar o comprar una propiedad, empezás a sumar gastos por todos lados. Y entre esos gastos aparece la comisión inmobiliaria, que muchas veces genera confusión. ¿Quién la paga? ¿Cuánto es? ¿Se puede negociar? ¿Hace falta pagarla siempre? Lo cierto es que no hay una única respuesta para todo, y varía bastante según el lugar y el tipo de operación.
Por eso armamos esta guía simple para que entiendas bien qué estás pagando, por qué, y qué podés hacer para no llevarte sorpresas.
¿Qué es la comisión inmobiliaria?
La comisión inmobiliaria es lo que cobra la inmobiliaria por su trabajo. Es decir, no es sólo por mostrar una propiedad: también se encargan de publicar los avisos, coordinar visitas, revisar papeles, armar contratos y, muchas veces, mediar entre las partes para que todo salga bien.
No es obligatorio por ley contratar una inmobiliaria, pero si lo hacés, es lógico que cobren por ese servicio. Eso sí, los montos y condiciones pueden variar bastante, así que mejor estar bien informado.
¿Quién paga la comisión inmobiliaria?
Depende. No hay una regla que se aplique en todo el país. En algunas provincias la paga el inquilino o comprador, en otras el dueño, y a veces se arregla entre las partes. Lo importante es hablarlo de entrada y dejarlo claro por escrito.
Mucha gente piensa que la paga siempre el que “busca” (por ejemplo, el que alquila), pero en realidad eso cambió en varios lugares, y ya no siempre es así.
En contratos de alquiler
En la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, hay una ley que dice que el inquilino no tiene que pagar la comisión. Esa obligación le corresponde al propietario. Pero si te mudás a otra provincia, como Córdoba o Mendoza, probablemente sí te toque pagarla.
Así que antes de cerrar un trato, lo mejor es consultar cómo se maneja ese tema en la zona donde vas a alquilar. Y si no estás seguro, preguntá para resolver cualquier duda y evitar malos entendidos.
En operaciones de compra-venta
Cuando se compra o vende una propiedad, lo más común es que cada parte pague su comisión. Es decir, el vendedor por un lado y el comprador por el otro. Aunque, claro, siempre se puede negociar. A veces una sola parte asume todo el gasto, si así lo acuerdan.
Acá los montos suelen ser más altos, porque el valor de la propiedad también lo es. Por eso es clave pedir bien los detalles antes de firmar nada. Nadie quiere enterarse después de que tiene que pagar una suma importante que no tenía en cuenta.
¿Cómo se calcula la comisión inmobiliaria?
La comisión varía según el tipo de operación, la provincia y el acuerdo al que llegues con la inmobiliaria. Por eso es importante no dar nada por sentado. En algunos casos se cobra un porcentaje del valor total, en otros se toma como referencia el precio mensual del alquiler o el monto de la venta.
Lo ideal es pedir ese número por escrito desde el principio. Y si te parece demasiado, preguntá si se puede negociar. Muchas veces es posible hacerlo.
En alquileres
En la mayoría de las provincias, la comisión por alquiler suele ser igual a un mes de alquiler. En Buenos Aires no es así: ahí, como contábamos antes, la comisión la paga el dueño.
Además, en algunos lugares hay límites establecidos por ley para evitar que te cobren de más. Pero como no todos los inquilinos lo saben, muchas veces terminan pagando sin discutir.
Si ves que te quieren cobrar más de lo que corresponde, consultá con un colegio de corredores o algún organismo de defensa del consumidor.
En compra-venta
Cuando se trata de una operación de compra-venta, las comisiones suelen estar entre el 3% y el 4% del valor total de la propiedad para cada parte. O sea, si comprás un departamento de 300.000 dólares, podrías tener que pagar 10.000 dólares aproximadamente solo de comisión.
A veces el vendedor y el comprador reparten ese costo, y otras veces una sola parte lo asume. Es todo cuestión de acuerdo, pero de nuevo: pedí todo por escrito, y preguntá antes de firmar.

¿Qué incluye la comisión que cobra la inmobiliaria?
Aunque no siempre se detalle, esa comisión incluye varias cosas: publicar la propiedad, filtrar consultas, organizar visitas, armar el contrato, revisar los papeles, y estar en el medio para que el trato llegue a buen puerto.
En el caso de una compra-venta, también pueden ayudar con la coordinación con el escribano, certificaciones y otros trámites. En los alquileres, algunas inmobiliarias incluso siguen gestionando renovaciones o ayudando ante problemas.
Por eso, si bien el monto puede parecer alto, muchas veces estás pagando por evitarte tiempo, errores y dolores de cabeza.
¿Qué pasa si alquilás o comprás sin inmobiliaria?
Podés hacerlo, y mucha gente lo hace. No es ilegal ni está mal, pero sí hay que tener cuidado. Si vas por tu cuenta, te toca revisar todo: verificar papeles, redactar contratos, acordar condiciones y firmar. Y si no conocés bien el proceso, podés dejar pasar detalles importantes o terminar en un malentendido.
Si el trato es directo y conocés a la otra parte, puede ser más sencillo. Pero si no hay confianza o experiencia, puede que pagar una comisión valga la pena.
